¿Es la arruga bella?

Seguramente la respuesta, en la mayoría de los casos, sea un NO rotundo. Crecemos siendo conscientes de que nuestra piel se deteriorará con el paso del tiempo, sin embargo, como todo en esta vida, hasta que no llega ese momento no supone algo a tener en cuenta y no sabemos cómo nos afectará.

¿Qué son las arrugas y por qué salen?

Los dermatólogos afirman que hay, principalmente, dos tipos de arrugas: las líneas de expresión (sobra explicar en qué consisten) y los surcos, aquellas que se acentúan con el paso del tiempo debido a que la piel pierde elasticidad y firmeza.

Centrémonos en las segundas, ya que las primeras nacen de nuestros gestos inconscientes por lo que son difícilmente evitables.

Con el paso de los años la piel va perdiendo tanto colágeno como elastina, causando una paulatina desaparición de la rigidez de los tejidos. Por otra parte, la epidermis necesita humedad y grasa para dotar de tersura a la piel y, cuanto mayores nos hacemos, más cuesta mantener estas aportaciones.

Estos son, a grandes rasgos, los motivos por los cuales la piel se va descolgando y se forman las famosas y temidas arrugas.

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Varios factores entran en juego en este proceso: los hormonales, los genéticos o las condiciones ambientales a las que nuestra piel ha sido expuesta, así como el cuidado que ha recibido. Por ejemplo, con frecuencia escuchamos la importancia de usar protección solar, un tópico y a su vez una verdad como un templo, pues que el sol envejece nuestra piel es un hecho más que comprobado.

Con esto datos, nuestras conclusiones serían las siguientes:

– Cada piel envejece a un ritmo y de una determinada manera.

– Detener este proceso de forma natural, por el momento, no es viable.

¿Por qué nos preocupan tanto las arrugas? Podríamos parafrasear dichos y refranes y así justificar que la belleza está en el interior, pero la realidad es que también hay una imagen exterior que preocupa a la mayoría de la gente. El envejecimiento es un proceso natural por el que todo cuerpo ha de pasar. Puede llevar tiempo asimilar que nuestro físico va cambiando y que de repente un día ya no es el que era con 25 años, ¡pero hay que hacerlo!

Proponemos dos ejercicios para convivir con este proceso:

  1. Retrasa el envejecimiento de la piel. Cuídala, dedícale tiempo. Tu piel necesita hidratación y protección, usa productos para cubrir estas necesidades. Si lo complementas con algún cuidado anti-edad, la efectividad será mayor. Los especialistas sugieren hidratar y proteger durante el día, y ralentizar los procesos de envejecimiento celular durante la noche, pero nadie mejor que uno mismo sabe lo que su piel le pide en cada momento.
  2. Hay que ser conscientes de lo positivo que tiene cada edad, potenciarlo y saber disfrutarlo. Cuando somos jóvenes (adolescencia) tenemos los rasgos aún sin definir, caras redondeadas, no   sabemos sacarnos partido a la hora de maquillarnos o incluso vestirnos… Con la madurez eso cambia. Conocemos nuestros rasgos, los potenciamos y los adaptamos a las ocasiones.

No hay nada como ver a una mujer madura con un ligero toque de color en la cara, avivado por un sutil colorete que aporte rubor a las mejillas, unas pestañas naturales trazadas con rímel, y unos labios en un tono pastel con algo de brillo. Como guinda del pastel unas manos cuidadas y con las uñas pintadas de un elegante rojo.

Os dejamos algunas recomendaciones para retrasar el paso del tiempo en vuestra piel, así cómo sugerencias para un maquillaje apto para todas las mujeres y edades:

 

¡Gracias por leernos!

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